PROTECCIÓN REPUTACIONAL

Este área de actividad está coordinada por profesionales especialistas en la protección y defensa de la fama, imagen, honra y marca.

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La reputación es la consideración y el prestigio que tiene una empresa. La reputación corporativa es el conjunto de percepciones que los diversos agentes que se relacionan con una empresa o entidad, tanto internos como externos, tienen de ella.

La fama, la imagen, el honor y la marca son activos intangibles de indudable valor para las empresas y entidades. Estos activos conforman la reputación social corporativa. Más del 25% del valor de mercado de una empresa es directamente atribuible a su reputación.

El Riesgo Reputacional es aquel que está asociado a una percepción negativa sobre la entidad por parte de terceros relevantes que afecta adversamente a la capacidad de la empresa o entidad para mantener relaciones existentes o establecer nuevas. El Riesgo Reputacional deriva de actuaciones que pueden reducir la confianza en la integridad de la empresa o entidad.

El Riesgo Reputacional es un riesgo mucho más importante que otros riesgos estratégicos que pueda sufrir una empresa o entidad, por lo que es necesario disponer de sistemas formalizados y profesionales de control del mismo.

Ante una "cultura de constante riesgo reputacional" es imprescindible implementar medidas para para proteger los valores de la empresa. Los desafíos de las nuevas teconologías y la comunicación on-line multiplican los riesgos de sufrir ataques indiscriminados a la reputación.

El prestigio profesional está unido a la protección y defensa de los principales activos reputacionales (Fama, Imagen, Honor y Marca).

Los clientes son el principal grupo de interés a la hora de gestionar el riesgo reputacional de una empresa, dado el considerable aumento en el uso e influencia de las redes sociales y las plataformas digitales.

El riesgo reputacional de una empresa puede manifestarse tanto por el desarrollo de su actividad o negocio operativo específico, como por la gestión corporativa de sus órganos de gobierno.

Los riesgos reputacionales que provienen de la actividad de la empresa son los provocados por las reclamaciones de clientes, y motivados en fallos respecto a expectativas, productos o servicios.

Los riesgos reputacionales corporativos derivan de incumplimientos normativos, fraudes, o la difusión en redes sociales y medios de comunicación de rumores negativos y/o infundados sobre la organización.

La gestión adecuada del riesgo reputacional y de la reputación corporativa de una entidad aumenta su capacidad de crear valor y minimiza los potenciales ataques a los que puede verse sometida, en ocasiones de forma injusta.